miércoles, 11 de diciembre de 2013
once por diez
Once amantes en diez años:
mi corazón es un tóner de tinta,
rellenable,
que escribe renglones torcidos.
No sé a dónde han ido a parar
tantas hojas en blanco ni si
alguien leerá lo que escribí sobre ellas.
Si me paro a pensar,
puedo sentir aún el cortante filo
de una piel cuando se deslizaba
a velocidad de vértigo
sobre las yemas de los dedos
ya sin tacto,
las manos aradas de cicatrices,
los sonrisa de circunstancias,
el adiós corto y prematuro,
tan esperado y tan por sorpresa,
Sin opción a compra
Puedo intuir mi alma
atestada de post-its
con nombres
que nunca se repitieron,
ya no recuerdo cuando
dejaron de importarme,
ni cuándo perdí la cuenta.
Pero si a alguien añoro,
si alguna vez hubo,
entre todas,
una herida que quisiera
tener siempre abierta,
Si mis días y mis noches
fueran
exclusivamente
un esperanza acabada
sólo a medias,
no podría ser otra que
la que me condena
a vivir contigo
(sin ti).
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario